Alfonso Parra

Mi poética...?

… No la tengo; ni me tiene: no cabe. No me cabe. -También- tampoco me cabe propiamente la poesía.

La poesía intenta nombrar lo inombrable, si lo consigue lo que consigue es asesinarlo. Asesina la posibilidad de que sea creado lo inexistente.

Si lo inexistente es creado, si es creada una materialidad creada, segrega una palabra absolutamente incomunicable. Si la palabra se adecua a nombrar lo que la produce se emblemiza y asesina a lo que nombra.

Toda poética es una justificación policial que desenmascara un asesinato incalificable: la necesidad de la misma Poética.

El la poesía, toda poesía, la que implica y exige una poética.

Por una necesidad doble:

uno) La génesis poética es un impulso lúcido que se desvía en la articulación literaria. Buscando la materialidad abierta cae en una signación convencional.

y dos) La emoción que se pierde en el lenguaje se vuelve desde el literario -lenguaje- concepto a recuperar el impulso extraviado de la génesis, es decir, vuelve a... justificar su muerte.

La poética entonces salva -negando a la poesía, porque la poesía ha perdido en su articulación lo que no podía encontrar

La poesía, por tanto; es una resonancia, una afirmación liberadora: el intento de recuperar, presencializar lo imposible.

Se aspira a algo donde la orientación del vuelo deja al aire flotante allí donde el ala que lo bate está escindida de la huella cordial del impulso.

Desde la huella del no ser al SERSE. Este es el recorrido: el SER y el NOSER en la doble imagen revertida en una aparición...

El lenguaje escrito es el SER como proyección de la materialidad objetualizada.

El NOSER es lo que no es lenguaje, estando ahí el lenguaje y el sofocamiento de la carencia del objeto.


Sólo donde no está la palabra hay posibilidad creadora.


La poesía sólo tiene sentido cuando su consistencia fantasmal está sostenida por una materialidad creada. (1980)

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/ © Alfonso Parra Domínguez